9 de enero de 2011

El motor del capitalismo es la estafa

Esta noche, la televisión pública española emite el documental Comprar, tirar, comprar, que se detiene en un fenómeno por todos conocido pero mucho menos comentado de lo que debería: la llamada "obsolescencia programada". O sea, cómo los objetos se fabrican para que duren poco tiempo y así se consuma más. Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo es posible que las camisas que compramos tengan pelotillas a los tres días mientras el jersey que heredé de mi madre sigue como nuevo treinta años después; todos hemos comprobado con sospecha cómo los aparatos electrónicos suelen estropearse al mes siguiente de que se hayan cumplido los dos años de garantía. Por lo que se anuncia -aún no lo he visto-, el filme no nos desvela una gran verdad oculta, pero sí aporta pruebas, explica motivos y ofrece el contexto y las consecuencias de ese modo de obrar empresarial que se ha convertido en el motor del sistema capitalista. Para comenzar, las terribles consecuencias para el medio ambiente, porque usar veinticinco bombillas en el tiempo que podríamos usar sólo una, significa veinticinco veces más residuos, veinticinco veces más combustible para transporte, etcétera. Y ahí, a la vista de la que está cayendo, ahora que el planeta ya ha comenzado a rebelarse contra nuestro codicioso expolio con las armas más fuertes de las que dispone -las tormentas, los huracanes, los elementos-, ahora que sabemos que el hombre morirá de éxito y de vanidad si no se da cuenta a tiempo de que algo está errado en el modo con que se relaciona con la naturaleza, es cuando este sistema económico y social, este consumismo absurdo, se me antoja todavía más irresponsable. Y otra estafa global. Cuando la publicidad que Miguel Brieva retrata con tan buen tino se queda corta para provocar, presionar, forzar al consumo, con esa insaciable llamada a lo novedoso, al 'gadget' que es igual que el anterior pero incorpora un mínimo cambio que nos venden como trascendental, queda otro recurso más práctico: fabricar cosas que no durarán más que unos meses, en un mundo en donde reparar ese objeto es casi siempre más caro y más complicado que comprar otro nuevo -y que alguien me intente explicar cuál es la lógica de esto, o cuál sería la lógica si el mundo no estuviera al revés, como le gusta decir a Galeano. La misma lógica ilógica según la cual traer un tomate del otro lado del océano resulta más barato que comprárselo al horticultor del pueblo de al lado. En fin. Mí no entender, y a estas alturas, ni ganas me quedan.

El ejemplo de la bombilla no es casual. Esta película explica cómo la primera bombilla que Thomas Edison puso a la venta, en 1881, duraba 1.500 horas; unos años después, podían funcionar más de 2.500 horas. Fue en 1924 cuando un cártel de empresas fabricantes europeas y estadounidenses decidió pactar en mil horas el máximo de vida útil de sus bombillas. El mismo razonamiento llevó a las empresas del ramo textil a quitar de la circulación las medias a prueba de carreras. El documental, rodado entre Cataluña, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, muestra también otra cara de la moneda: los grandes vertederos de residuos que se van acumulando en países como Ghana. En las tierras de los desheredados de la tierra. Allí donde no molestan a quienes provocan esa acumulación ingente de basura. Como si el planeta entendiese de fronteras, como si la Tierra también fuese corrompible. Como si también a ella se le pudieran comprar sus favores para garantizar que la furia de la naturaleza no atravesará los muros cada vez más altos, cada vez con más espinas, de la Vieja Europa.

El que no pueda verlo en directo, supongo que la página de RTVE, que siempre tiene alguna cosilla rescatable, lo colgará en estos días. Aquí os coloco también el enlace a la entrevista que le hicieron a la directora del filme, Cosina Dannoritzer, en el programa de Radio Nacional de España (RNE) Asuntos Propios, que, por cierto, recomiendo al que no lo conozca (cuántas tardes me he reído yo sola con Toni Garrido y su inseparable Tom, el sueco). Como mínimo, no hará daño ser consciente de cómo le están tomando a uno el pelo. Y, como consumidores, intentar ponerle un poco de sentido común a esta sinrazón, aunque sea un granito de arena de tamaño minúsculo. Todo suma. Y, a estas alturas, ya sabemos bien que el consumo es un acto político.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

el comercio es una estafa consentida. siempre ha sido así.

baskerbill dijo...

De acuerdo en todo lo que dices, pero también quiero comentar que el primer ejemplo, el del jersey, no es del todo correcto. Si te compras uno por cuatro duros te durará cuatro días; si quieres algo que dure años, lo siento pero tienes que irte a productos caros (que a la larga resultan baratos; hace más de diez años que tengo un "lacroste" y está como el primer día)

juvesito dijo...

También hay que reconocer y no estoy justificando que cada dia queremos más barato lo que antes era prohibitivo, osea, una televisión en hace 30 años era muy cara respecto los sueldos. Ahora lo queremos todo y a precios muy baratos, las camisas a 10 euros no pueden ser igual que las camisas que valen 100 hechas a mano...

draco dijo...

Ya esta disponible el documental:

http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo/


Y por otro lado, el ejemplo del jersey, yo compro jerseys caros de menos de 10 años, y se hacen pelotillas que da gusto, sin embargo los que tenia de niños, los están usando ahora mis sobrinos e impolutos.

Anónimo dijo...

Baskerbill pero tendrías que comprarte un "lacroste" hoy y ver si dentro de 10 años también sigue igual, jeje

José Núñez de Cela dijo...

Anoche pude ver el documental y me pareció excelente y muy esclarecedor sobre cosas que se intuyen pero no disponía de pruebas. El tema de la bombilla es sangrante. Lo de los jerseys quizá sea otra cuestión; la propia avaricia/vanidad nos hace desear las cosas "buenas bonitas y baratas" sin pensar que además de las tres "b" llevan detrás otros condicionantes.
La cuestión que me hace pensar más, tras ver el documental es:
Vale, los responsables de las grandes empresas se enriquecen a costa de todos y nos engañan, provocando enormes efectos colaterales indeseables, pero ¿qué pasa con los puestos de trabajo que se generan "gracias" a esas políticas?, al final ¿no hay gente que también se beneficia? Creo que la cuestión es que, hoy por hoy, al menos en el mundo (mal) llamado desarrollado, el único motor económico parece ser el consumo y para poder luchar contra todo eso, debemos encontrar una alternativa REAL a eso. Creo que mientras eso no se consiga, la obsolescencia programada tendrá cuerda para rato.

Un saludo y enhorabuena por tu blog

Anónimo dijo...

Aplaudo este articulo...y añado...
No se si recordará alguien que no hace mucho un investigador (ya no recuerdo quien) descubrio una vacuna contra la malaria y la legó a la humanidad para que se erradicase gratuitamente... se enmudeció cayo en el olvido y a cosa de un año apareció otra vacuna que comercializaba una farmaceutica y ya no era gratuita

Anónimo dijo...

Alternativa real?? pero que cojones es el motor economico?? que cojones es la economia?? de verdad la necesitamos para vivir y prosperar? de verdad nos creemos tan inteligentes?? Que coño es el dinero?? son todo inventos nuestros!!! como las fronteras!!! no existen!!! es todo un puto engaño para que unos pocos vivan a costa de todos los demas cojonessss!!!!

¿Que genera puestos de trabajo? Espero que algun dia nos demos cuenta de que la vida tal y como la tenemos montada es una puta estupidez sin sentido.. bueno si, pero solo para unos pocos...

Estamos tan cegados que no podemos ver...

Anónimo dijo...

Lo más espectacular del reportaje es el chip que le ponen a la impresora ex profeso para que a un número determinado de copias saque un mensaje que diga que esta averiada y se lleve a un servicio técnico.

Anónimo dijo...

Si si, lo del chip de la impresora. Me quedé alucinado. Alguna vez comenté eso mismo, "seguro que los electrodomesticos llevan un chip que hacen que se jodan al tiempo jajajja" Pero ni yo mismo lo creia. PERO ES QUE ES VERDAD!!!

MD dijo...

Yo lo que no se es ¿Cómo darle la vuelta a la tortilla?

Porque a me contaron una historia de una empresa que fabricaba maquinaria industrial en Italia y eran maquinas que no fallaban, excelentes, pues la empresa se fue a pique porque no ya cubrió la demanda de los clientes.

No se, es lo que no se, como mantener lo que tenemos sin perder mucho.

Th3kno dijo...

Es increible lo del reportaje.Ya lo he colgado en mi blog para difundirlo.
Tampoco es que resultase muy dificil de intuir este estilo empresarial de las grandes compañias.Pero que lo hagan tan descaradamente.Que no piensen en el ahorro que produce,a sus propias empresas,el fabricar productos de manera sostenible,es indignante.
Un saludo.

Nazaret Castro dijo...

En el documental hay una frase que resume muy bien el absurdo de nuestro sistema económico: "No crecemos para satisfacer nuestras necesidades; crecemos para crecer". Y otra: "El planeta tiene recursos para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de algunos".
Lo bueno: que ya hay movimientos que apuntan hacia otra cosa. La resistencia del consumidor. La Red como instrumento de lujo para el cambio...

dieguinho dijo...

a minha nazaret querida! esto de ver tu artículo en el meneame me llena de orgullo y satisfacción ; P estoy abriendo el link para hacer un visionado!

Documentales del Sistema impuesto dijo...

Buenisima entrada, felicidades! :O